relación con todo lo festivo, celebraciones públicas de acontecimientos políticos,civiles o religiosos, entradas triunfales, bodas, autos de fé, festejos populares, a lo largo del período histórico que comprende el Renacimiento y el Barroco, se ha acrecentado sustancialmente.
Las Fiestas en el “Mundo o Edad Moderna” pueden considerarse como espectáculos ’multimedia’ que dramatizaban las tensiones de los diversos estratos de la sociedad que los representaba. La Corte y los espacios urbanos se convertían en un tablado (tableau), foro o escenario teatral , donde todos los habitantes formaban parte del elenco de actores, siendo el rol principal protagonizado por el rey, religioso, dignatario, etc Las crónicas festivas jugaban un papel fundamental en la propaganda política intrínseca al espectáculo, enfatizando en todo momento los mayores logros del protagonista de la fiesta. Las representaciones de poder estaban altamente mediatizadas y eran el espejo ambiguo de la autoridad real o de ritos de paso, las demandas y deseos de los ‘gobernados’ y así como del rey o la autoridad, y se reflejaban en palabras, incripciones, canciones, imágenes y gestos. El artificio, las ‘machinas’ fuegos artificiales y la ciudad re-ordenada con arquitecturas efímeras, teatro, música, y otros objetos delicados, como tapices, pinturas, grabados y libros que eran creados sólo para estas fiestas conmemorativas.
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